Rompiendo el estigma de la terapia

Colores neutros, mesas orientadas al frente. Sillas listas para recibir a los participantes. Todos hemos estado en salas de conferencias de capacitación. Estuve en una hace poco, conversando con alguien que conocía bastante bien. Surgió un tema difícil e instintivamente quise compartir algo que me dijo mi terapeuta.

Entonces la realidad me golpeo. Comencé a dudar.

¿Debo contar que estoy en terapia? ¿Me siento segura al mencionarlo? ¿Esta persona pensará diferente de mí?

¿Y si ir a terapia no fuera más estigmatizado que ir al médico? "Doctor, me cuesta caminar con este dolor en la cadera y me gustaría que me ayudara...". Ir al médico por un problema físico casi no tiene estigma. No le daríamos importancia.

¿Y si ir a terapia fuera lo mismo?

"Doctor, me cuesta mucho vivir  con esta ansiedad y quería pedirle ayuda...". De alguna manera, nuestra forma de pensar cambia con esta frase. Nuestro juicio entra en juego. ¿Y si te dijera esto? Con un diálogo interno, uno podría pensar: "Vaya, Meredith, ¿qué cosa tan mala te ha pasado que necesitas terapia?". “Debes ser una de esas personas…” “¡Meredith, ve a tomar un café con una amiga, cuídate un poco y te sentirás mejor!” O mi favorita: “Meredith, quizás solo necesitas más fe”. (Pongo los ojos en blanco).

La ​​verdad sobre la terapia es esta:

1. Es para cualquiera que haya transitado por este planeta oscuro y caótico. La vida a veces es muy difícil, y el terapeuta adecuado (tómate tu tiempo para encontrar uno que se adapte a ti) en el momento oportuno puede acompañarnos desde la funcionalidad hasta el florecimiento. También es importante: permite que otros recursos de apoyo entren en tu vida, tus redes sociales y tu día a día: recursos como James Trail y muchos otros.

2. La crisis de salud mental de esta generación es real. Es hora de alzar la voz y acceder a la atención terapéutica cuando la necesitemos. Es hora de animar a nuestros amigos y familiares y aplaudirlos por dedicar tiempo, energía y dinero a la terapia. Es hora de acompañarlos en su camino, de cualquier manera que sea alentadora para ellos y saludable para ambos.

3. Decirle a alguien que "sólo necesita más fe" no es alentador, sino condenatorio. Es como decir: "Bueno, si fueras mejor persona, no tendrías estos problemas". En cambio, podemos decir: "Parece que estás enfrentando algunos desafíos. ¿Cómo puedo orar por ti? ¿Cómo puedo animarte?" (Y no pidamos detalles que la otra persona no esté lista para compartir).

Si te cuesta prosperar en tu vida diaria, la terapia podría ser ideal para ti. Si te cuesta desenvolverte en tu vida diaria, probablemente lleves tiempo necesitando terapia/consejería.

  • ¡Acércate! Investiga sobre fuentes de financiación o comprueba si tu seguro cubre la terapia.

  • ¡Acércate! Hay un terapeuta disponible; es preferible en persona, pero en línea también puede ser una excelente opción.

  • ¡Acércate! Acompaña a tu amigo o compañero de trabajo que esté en terapia de una manera que sea segura y saludable para ambos.

  • ¡Acércate! Recorramos el Camino juntos.

Si tienes pensamientos de autolesionarte, llama al número de emergencia de tu país.

Meredith Shuman es la fundadora de James Trail, una organización que apoya las necesidades únicas de las familias adoptivas y de acogimiento. Meredith cuenta con más de 28 años de experiencia como terapeuta, capacitadora en atención adaptada al trauma y madre. Obtuvo una maestría en Trabajo Social por la Universidad de Texas. Ella y su esposo, Dan, médico de salud global, llevan 28 años casados ​​y tienen cinco hijos, cuatro de los cuales son adoptados. A Meredith le encantan los pasaportes con muchos sellos, las botellas de agua con muchas calcomanías, las mesas con mucha gente y las montañas con muchos senderos.

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